Un restaurante familiar que se presenta como el transporte de la cultura peruana a las calles de Granada. No se quedan solo en eso, la personalidad reside en el toque de cocina de vanguardia sus platos.
La identidad se basa en el mismo concepto, transmutar ese simbolismo de la cultura peruana y representarlo en un código basado en líneas firmes y circunferencias.
Más allá del diseño del logotipo, el proyecto se concibe como un sistema visual completo. Cada elemento fue desarrollado para trabajar en conjunto y garantizar coherencia en cualquier contexto de aplicación. La construcción de una arquitectura gráfica clara permite que la identidad mantenga su fuerza tanto en soportes impresos como digitales, adaptándose a diferentes escalas y formatos sin perder legibilidad ni carácter. Esta visión sistémica convierte la marca en una herramienta flexible, preparada para crecer y evolucionar sin comprometer su reconocimiento.
La dirección artística se apoya en una combinación de recursos visuales que aportan personalidad y ritmo a la comunicación. El objetivo no era únicamente construir una identidad atractiva, sino generar un universo gráfico capaz de transmitir autenticidad, cercanía y confianza. El proyecto demuestra cómo el diseño puede actuar como un puente entre cultura, narrativa y experiencia de marca.